MEMORIAL EMILIO G.

   De repente, sentado en seiza antes del comienzo de la clase y rodeado de juventud, me dio por pensar por cuantos de los presentes habrían llegado a conocerle -por conocer me refiero a entrenar y tomar una cerveza con él- y la respuesta es que creo que más bien poquitos. Pero este es un curso en su memoria, un curso anual para recordarle, así que voy a intentarlo, dentro de lo que la distancia y el desconocimiento me suponían en aquellas épocas, lo que Emilio representa para mí.
   Desde algún año, por la época de los 90, en que lo vi por primera vez en un curso en León, tuve la fortuna de poder seguirle y más adelante invitarle a impartir algunos cursos en Oviedo. Cursos entrañables, ahora que los recuerdo en la distancia. Deciros, para poneros en situación, que Emilio ponía personalmente el dinero por delante por si no nos alcanzaba para pagarle los gastos... todo un personaje. Por Asturias, -o Principado, como a él le gustaba llamarle- era nuestro referente con el aikido. Tomás S. aún nos caía muy lejos y nos intimidaba el grado. Incluso para asistir a los curso del Maestro Tamura en Francia, lo teníamos a él, y a sus alumnos, como fraternales e impagables guías. No voy a decir que pertenece al grupo fundador del AETAIKI y todo lo que vino empujando detrás, aunque debería. Solamente deciros, que cuando con el paso de los años, en los entrenamientos largos y duros, uno empezaba uno a buscar la forma de escaquearse del entrenamiento y en un vistazo general del tapiz te cruzabas con él, ahí lo tenías, subiendo y bajando, rodando y levantándose como el más entregado, disfrutando de cada momento; dentro y fuera del tatami.
   Para los que no pudisteis conocerlo, os lo describiré brévemente como yo lo siento ahora: apasionado y entregado.
   Un placer haber coincidido en el tiempo, aunque fuera sólo un poquito.

Perdón por la calidad de las fotos... pero ye lo que hay.
   Roberto, como siempre, fantástico ;-)

                          Tista

2 comentarios:

Juan dijo...

Tuve la suerte de coincidir con Emilio en varios cursos y fue suficiente para recordarle con gran cariño y admiración.
Además tengo la sensación de que su figura, en lugar de ir desvaneciéndose, se está agrandando con el paso del tiempo.

Andrés dijo...

Qué grande Emilio...yo también tuve la suerte de asistir a varios de sus cursos, y puedo decir, que te contagiaba su pasión y entrega por el aikido.