ROBERTO Y ÁNGEL EN CISTIERNA

   Para que engañarnos, creo que puedo afirmar -si no lo pienso demasiado- que pocas son las cosas de las que me acuerdo ya y, menos mal que solo pude asistir el viernes por la tarde y el sábado. Uno siempre empieza dudando si asistir... cansancio físico, o mental, dolores, miedos varios, etc. Si se supera esta primera barrera, se acude a estos encuentros pensando si se encontrarán nuevos detalles técnicos, incluso, en nuestra osadía, se puede llegar a pensar si nos descubrirán nuevas técnicas desconocidas o, en su defecto, si nos enseñarán variaciones de las muchas (nótese la ironía) técnicas que ya conocemos y, con ellas poder sorprender en la rutina del dojo.

AikiAstures en Cistierna, con Roberto S. y Ángel L.
   Pero luego -siempre ocurre lo mismo; a mi me ocurre-, durante la realidad del curso, toda idea preestablecida se viene abajo. Todo es nuevo, todo te sobrepasa, te satura; sólo piensas en sobrevivir (mental y físicamente) como en un ataque de taninzu gake. Durante la práctica no hay oportunidad para intelectualizar, como termina una máxima de Claude P. que todos conocemos: "...no pensar".

   Después del entrenamiento queda una oportunidad para el recuerdo de lo acontecido, para la reflexión, solo o en compañía. Pero para los que tenemos "memoria de pez", nuestra última esperanza es que el conocimiento nos entre a través de los poros abiertos por el sudor, y aunque sea mediante un proceso de ósmosis, que algo del conocimiento mostrado por los maestros sea capaz de penetrarnos y activar los resortes necesarios para hacernos un poco menos torpes.
Foto cogida de Aikikai Galicia
Podríamos resumir, con una frase de Aristóteles, diciendo que: "Aquí no se viene a aprender algo, Aquí se viene a experimentar algo"

           Tista

4 comentarios:

Andrés dijo...

Este curso ha supuesto para mi un cambio muy interesante tanto a nivel físico como mental.No sólo he experimentando un cúmulo de sensaciones dentro del tatami sino lo que es más importante,fuera del tatami también se práctica aikido.Hace falta tiempo para digerir tantas sensaciones...

Juan dijo...

Muy buena la referencia a Aristóteles. Por mucho que nos empapemos de teoría o veamos vídeos, la única forma de avanzar es con la práctica. En cuanto a la palabreja "aprender", nos conduce a "saber", y en cuanto llegamos ahí se detiene todo avance.
Me estoy metiendo en un lío, así que lo dejo. ¡Qué envidia no haber podido asistir al curso!

Angel (Leon) dijo...

A ver!!!
Tista, de maestros nada!! Yo por lo menos, y Roberto tiene la misma idea. Hay que reservar ese adjetivo para otros personajes más relevantes. Además tu y yo somos compañeros cuasi cuasi gemelos (yo tengo mas pelo). Pero alguien tiene que asumir los papeles, no?
Y en el tatami se trata de experimentar, como bien decis...Pero reflexiono: siempre Practicar con sentido y con intención...reflexionar sobre nuestros pasos. Recuerdo:
A. No engañarse uno mismo
B. No engañar a otros
Y ....
C. No dejar que te engañen!!
Jeje
Abrazos
Angel




C. No

Tista dijo...

¡Ey!,-como diría Julio Iglesias-, ¡menuda sorpresa!
Alegatos en mi defensa.
1.- Respecto a lo del pelo... tengo mis dudas razonables, ¿Cuentan sólo los de la cabeza?
2.- Cada uno asumiendo su papel, unos marcando el camino, otros siguiendo la huella y, otros viendo vídeos. Que cada uno elija el que mejor le va, que ya somos mayores. Lo de maestros ahí esta, pero como efectívamente todavía quedan clases, lo escribí con minúscula, viéndolo venir. Cada uno en su rol, ajo y agua... no "aver hestudiao".
Un abrazo.