CLAUDE P. EN GIJÓN


   ¡Uf...! ¿Como empezar?,... Desde la reflexión tranquila, después del paso del huracán, que para mi fue el curso, podemos apreciar mejor muchas cosas. Empezando por la respuesta de los muchos amigos que acudieron al encuentro y, que colaboraron de forma desinteresada en él, y terminando por la capacidad de transmisión del aikido que el Maestro Claude es capaz de transmitir.
   En lo personal, muchos, demasiados conceptos novedosos. Hubo momentos buenos, de afianzamiento de lo ya sabido que estimulan para la continuación de la práctica; y otros, los más, de una burda imitación de lo gestual, que puesta a prueba en el tatami perdía consistencia en cada nueva repetición. Pero que también tienen que servir de estímulo, pues, si somos capaces de ver -reconocer- nuestros errores, los nuevos rumbos que  nos exigen para continuar progresando aparecerán más nítidos.
   Fantástico curso del que no quiero monopolizar la entrada, sino abrirlo a vuestras experiencias. ¡Ya tardáis!

A la espera de una mejor foto, empezamos con esta.

7 comentarios:

Andrés dijo...

Esto del aikido es mu difícil..cuando ves entrenar al maestro Claude uno piensa...cómo lo hace?buff!son tantos matices que me harían falta 2 vidas para comprenderlos.La verdad somos unos privilegiados por poder contar con un curso de estas características en nuestra tierra.Gracias a todas las personas que lo han hecho posible.Por cierto,sólo faltaron las sidras

Kuelebre dijo...

No tirar,no empujar, no pensar ...

Gracias Claude por un gran curso como es habitual, habra que ir a Saint-Mandrier para empaparnos durante una semana de un poco de su sabiduria ...

Gracias a todos los participantes y compañeros de sudor.

Juan dijo...

Uno de los cursos de Claude, junto con el de altos grados, que más me ha gustado. Destacaría las técnicas con el jo, su actitud y esa sensación de resultar impenetrable y con la cadera siempre muy baja. Esperemos que Tista nos desvele todos esos detalles que a los demás siempre se nos escapan.
Me apunto a lo de Saint-Mandrier

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Juan. Y ya os dcía yo!!! que teníamos que comprar un buen sistema anti-niebla, que no nos enterabamos!!! :-)
Ah, y una cosilla sin importancia: hay que unificar poco a poco, una, dos cosas; esto es asunto de echarle tiempo, no se alcanza la virtud en cuatro dias.
Aunque ver es imprescindible, sentir esencial, la palabra justa aporta suficiente luz para ir entendiendo.
R

Samuel dijo...

Tanto por las instalaciones como por los compañeros y, especialmente, por quién daba la clase, el ambiente en el tatami te invitaba a ENTRENAR, a esforzarte en absorber todo lo posible, y a todas esas cosas que son el aikido.
Todo un lujo.

Otro más para Saint-Mandrier.

Anónimo dijo...

Francamente no puedo decir nada sobre el curso (que fue estupendo), ya que a lo más que llego es a pensar que despues de muchos años sigo siendo uno de los muchos principiantes que este finde disfrutamos de Caude Pellerin. Espero que esto nunca cambie...

Felipe dijo...

A mí me en general me prestó mucho, tanto la gente, como Claude, con paciencia y ganas de ayudar.
Personalmente, me impresionó mucho el ejercicio en el que juntas las palmas de las manos y te las sujetan. Por mucha resistencia que haga el otro, tú, sin hacer nada de fuerza, sales de ahí. Supongo que es algo que los que lleváis más tiempo ya tenéis asimilado pero para un novato "el descubrimiento" es una gozada.

Felipe